lunes, 6 de febrero de 2017

Propuestas para superar la crisis en La Guajira.



Por:   @mauricioadmpub
Texto Publicado en septiembre 15, 2014 en Las2orillas http://www.las2orillas.co/las-oportunidades-de-la-guajira/
 
TRES AÑOS DESPUES TODO ESTA VIGENTE
Febrero de 2017
 
Los invito a repensar La Guajira
En el Departamento de La Guajira según cifras DANE la proporción de población que reside en las cabeceras municipales y en el resto es en la actualidad de 55% y 45%, respectivamente, mientras que para el total del país dicha proporción es de 75% y 24%.
 
Sin embargo, la percepción que tiene el Departamento es que en la realidad la población rural del Departamento puede ser superior a la Urbana, contrario a lo que proyecta el DANE. donde mas del 60% de la población del Departamento es rural dispersa.
 
Contrario a lo que ha ocurrido en el país en donde la proporción de la población en las cabeceras ha tendido a aumentar en forma sostenida durante el tiempo, en el Departamento de La Guajira la distribución poblacional cabecera – resto se ha mantenido prácticamente constante en términos relativos a lo largo del tiempo, con una participación cercana al 55%-45% desde 1985 y con una variación muy leve hacia el área urbana de apenas 0.09% (proyectada hasta el 2020 por el DANE).
 
El Informe Nacional de Desarrollo Humano 2011 “Colombia rural, razones para la esperanza”, toma en cuenta otros criterios para definir la ruralidad y encuentra que Colombia es mucho más rural de lo que se asume según la definición cabecera-resto. También encuentra que las zonas rurales presentan mayores rezagos respecto al cumplimiento de los ODM. Bajo esta clasificación, la ruralidad de La Guajira estaría en 47.65%.
 
El Departamento Administrativo de Planeación de La Guajira ha podido establecer que la población rural es más alta de la esperada, lo que podría generar en el Censo de Población y Vivienda de 2015, que no se hizo,  que el porcentaje urbano – rural se invierta y el Departamento termine con una población mayoritariamente rural.
 
En un ejercicio realizado por fotointerpretación satelital se logró identificar en el Municipio de Uribía más de 20.000 puntos poblados rurales, en Maicao, cerca de 4.986 puntos poblados rurales, en Riohacha 5.706 puntos poblados rurales, en Dibulla 3.417 puntos poblados rurales, en Manaure 6.457 puntos poblados rurales, aclarándose que un punto poblado puede contener desde 1 hasta 300 viviendas.
 
La distribución demográfica de los Wayuú, también conocidos como guajiro, wayu, uáira, waiu, en la península de La Guajira Colombiana depende de los cambios estacionales. Durante la estación seca muchos guajiros migran en búsqueda de trabajo en los centros poblados, y retornan a sus lugares de origen cuando llegan las lluvias.
 
La lengua Guajira pertenece a la familia lingüística Arawak. Hay algunas diferencias dialectales entre los Guajiros que habitan en la Alta Guajira y los que viven en la parte central o en la Baja Guajira. Sin embargo, estas diferencias son mínimas, y los Guajiros de cualquier parte de la península se pueden comunicar sin problema. Un buen número de Guajiros entiende el español y lo habla con naturalidad (son bilingues), pero la lengua representa para ellos un importante factor de identidad étnica y cultural.
 
La sociedad Wayuú está dividida en clanes matrilineales no exogámicos. Los Guajiros se identifican como miembros de agrupaciones de parientes uterinos asociados a un determinado territorio, y su sistema de parentesco, y no la descendencia matrilineal, constituye el modo principal de ordenamiento de su vida social.
 
Los Wayuú no se distribuyen de manera uniforme en su territorio tradicional sino en forma dispersa con distancias entre viviendas de varios kilómetros, motivada en parte por la escasez de recursos naturales para el pastoreo, y en otras por sus mismos usos y costumbres.
 
Dispersión Viviendas Wayuu
 
El Wayuú es binacional, para el no existen fronteras, estas son cosas de los arijunas, sin embargo, tiene que enfrentar las barreras reales que establecen tanto el gobierno colombiano como venezolano que a menudo olvidan que la región es una sola, que a lado y lado de la frontera conviven familias unidas sanguíneamente, donde muchas han optado por obtener la doble ciudadanía para poder enfrentar las abarreras institucionales que se le han impuesto a un pueblo milenario que considera toda la península de La Guajira como su hogar ancestral. En cierta forma, la frontera colombo venezolana es el muro de Berlín guajiro.
 
Desde periodos prehispánicos, los “guajiros” establecieron lazos comerciales y culturales con la sociedad mayoritaria, tal como lo hacen en la actualidad. En el siglo XX se han visto afectados por la explotación petrolera del lago de Maracaibo y por la apertura de la mina de carbón El Cerrejón y de su puerto en la Alta Guajira, a mediados de los años ochenta.
 
La organización social Wayuú se sustenta en clanes definidos por línea materna, dispersa y no corporativa. Los miembros de un clan comparten una misma condición social y un ancestro común. Existen veintidós clanes entre los que se destacan los Epieyú, Uriana o Uliana, Ipuana o Lipuana, Pushaina, Epinayu, Jusayu, Arpushana, Jarariyu, Wouriyu, Urariyu, Sapuana, Jinnu, Sijona, Pausayu, Uchayaru, Uriyu, Warpushana, Worworiyu, Pipishana y Toctouyu. El mayor porcentaje de población se encuentra en los clanes Epieyu con el 20,8%, Uriana con el 17,1%, y el Ipuana con el 16,2%, sin embargo, estas cifras deben ser profundamente revisadas.
 
En cada asentamiento hay un hombre mayor que ejerce la autoridad, administra los bienes colectivos al que denominan Autoridad Tradicional, y dirige las labores cotidianas. Así mismo, a nivel del linaje, existe un hombre que lo representa y dirige, sin embargo se debe resaltar el creciente crecimiento del liderazgo de las mujeres entre estas comunidades. En el ordenamiento jurídico de los Wayuú, cuando se produce un agravio contra una persona es la familia a quien se ofende. Cuando esto ocurre, los afectados recurren al “palabrero” -pütchipü-, mediador y conocedor de las leyes internas, para que intente buscar un acuerdo equitativo entre las partes.
 
Triangulo de Lideres y Autoridades Wayuu
 
Las lluvias escasas y los pozos subterráneos son el determinante ecológico que condiciona su subsistencia y poblamiento. Se dedican principalmente a la cría de ganado caprino, el cual vincula el mayor número de personas al pastoreo. Además realizan actividades de pesca en toda la zona costera que aún se hace en forma artesanal, pero que ya comienzan a generar asociaciones y a tecnificarse y producen artesanías. La huerta familiar es de una hectárea aproximadamente y es propiedad de un varón, quien asigna partes del terreno a cada hijo para los cultivos de maíz, fríjol, yuca, ahuyama, pepino, melón y patilla. El trabajo asalariado y el contrabando hacen parte importante de sus actividades económicas.
 
En la Serranía de la Macuira, Uribia la actividad agrícola está mas desarrollada.
 
Otra fuente de subsistencia ha sido la explotación de la sal en Manaure. Esta ha sido realizada por los Wayuú desde antes de la llegada de los españoles.
 
Charcas Industriales y Charcas Artesanales Wayuu en Manaure
 
REPENSAR LA GUAJIRA
 
El Antropólogo wayuú Wilder Guerra Curvelo escribió lo siguiente sobre La Guajira: La Guajira no es sólo un límite norteño colombiano en donde se incorporan mojones y puestos militares. Es una frontera que se concreta en la existencia de espacios culturales, sociales y económicamente dinámicos, una subregión que va más allá de las cuestiones de soberanía. También es espacio de integración, donde confluyen sociedades distintas que no se crean, ni permanecen iguales a los ideales del centro, ya que las fronteras son espacios de vida y zonas liminales. En esa frontera por la vivencia de cinco siglos de historia, se creó una forma de vida particular sobre la sociedad reconocida como “criolla”, y que corresponde a la cultura fronteriza guajira.
 
La Guajira se halla inmersa en una serie de paradojas y ambigüedades. Es considerada como un departamento joven y a la vez la más antigua gobernación en la América continental; jurídicamente es una entidad territorial formal pero a la vez es vista como un territorio por conquistar e incorporar a la modernidad; ante el centro del país surge como el revés de la nación; es considerada un rincón de Colombia, pero sus habitantes la perciben como una esquina Caribe en el mundo; por las grandes inversiones que recibe, parece moderna como sus proyectos mineros y energéticos, e igualmente milenaria como sus pueblos originarios; es un paraíso que guarda cuantiosos recursos naturales pero su población es de las más pobres de Colombia; en lo continental es una emersión desértica con vegetación xerofítica mientras que en su mar se encuentran extensas praderas y otros ricos ecosistemas haliéuticos; es tierra que ha recibido significativos recursos de regalías, pero la necesidades básicas de la población no se han cubierto; es una entidad territorial cuyos gobiernos han agenciado múltiples planes de desarrollo, pero a través de ellos no ha sido posible construir y legitimar una visión societaria común.”
 
Para la nación, La Guajira ha sido un departamento calificado como “problema”. El Antropólogo Weildler Guerra Curvelo, comenta que a lo largo de la historia la soberanía ejercida por la corona y la república fue más bien de carácter nominal y, pese a los esfuerzos por incorporar a sus habitantes a un imaginado ideal de nación, lo cierto es que aún hoy el proceso de colombianización puede considerarse inconcluso.
 
De la Pedraja (1980) ha señalado cómo a finales del siglo XIX dos regiones de Colombia: Panamá y La Guajira, presentaban tensiones frente al gobierno Central. En tanto que la primera optó por la separación, la segunda optó por la clandestinidad de sus relaciones comerciales con el Caribe, percibido éste como un espacio de limites flotantes entre islas y continentes, entre estados independientes y sociedades incluidas (Losonczy, 2002).
 
Comunidades de pescadores marinos, comerciantes de perlas, corsarios, militares, colonos, misioneros, contrabandistas y grandes empresas mineras han girado en torno a La Guajira, una región considerada frecuentemente como finisterrae. Densas representaciones de la península, se desprenden de las narraciones y del simbolismo de los relatos que se tejieron alrededor de los distintos proyectos de conquista y poblamiento bosquejados desde el siglo XVI hasta hoy.
 
En Colombia diversos investigadores como Margarita Serje, hablan de un cierto tipo de geografías políticas que no pueden considerarse geografías físicas, ni como regiones naturales sino como espacios de proyección y de mitificación. Como lo evidencia la representación dominante sobre la tierra guajira, dichos espacios pueden corresponder a “territorios salvajes, fronteras y tierras de nadie” habitados por seres romantizados por la literatura, “salvajes que se encuentran al margen de la historia y quedan ubicados, todavía, por fuera del dominio de lo nacional”. Son especies de “contra lugares”, la pesadilla del centro de la nación que se ha impuesto la persistente e infructuosa tarea de incorporarlos prontamente a una concepción unidimensional de modernidad.
 
Estos lugares, se ajustan a lo que Foucault (1984) ha denominado heterotopias como una forma de contraste con el concepto de utopía. En tanto que las utopías no son espacios reales, las heterotopias si lo son, y constituyen un espacio mítico y real al mismo tiempo. Serje los define como “lugares que seducen y disparan la imaginación por el hecho de que la densidad de su representación los muestran como una inversión del orden social del que hacen parte”
 
Para el lingüista Francisco Justo Pérez, en La Guajira se perpetúa lo que él llama “síndrome de vacío”. Ha sido un provincia que históricamente la nación ha desconocido su tradición, su importancia geopolítica y sus nexos con el Caribe, que en algún momento ha tratado de “esconderlo en los rincones” para invalidarla desde el modelo económico e intereses nacionales.
 
Lo único cierto es que Colombia no conoce a La Guajira, la evalúa según los parámetros nacionales, la mide según sus propios valores y no entiende que el Departamento, sus subregiones y sus gentes, con una población pliuriétnica, pluricultural, e incluso multidimensional, donde además conviven los afrodecendientes, los blancos, los criollos y colonias árabes, y todas las formas de mestizajes posibles, es una región diferente, es una región caribeña y no andina, binacional, y pluricultural.
 
Es una región que no se comporta según los estándares, la población no se aglutina alrededor de centros urbanos sino que se dispersa masivamente, que convive en una región difícil, seca en extremo modo, que lucha el día a día, y se esfuerza por sobrevivir aprovechando los escasos recursos de que dispone.
 
Es una región que se sabe colombiana por estar dentro de los límites de un territorio, pero a que a menudo se siente abandonada y rechazada por el país.
 
LA PROBLEMÁTICA A RESPONDER
 
Lo primero que se requiere realizar como Estado es entender la complejidad del territorio de la Guajira, la situación social y de vulnerabilidad de la población de la media y alta guajira, entender que la cantidad y alta dispersión de la población es muy superior a la pensada, aceptar según las evidencias que no son pocos indígenas sino muchos, y que la inmensa mayoría de esta población rural se encuentra catalogada en la línea de pobreza extrema e indigencia la cual la convierte en población en alta situación de riesgo social.
 
Según el Censo Nacional Agropecuario DANE 2014, encontró que la pobreza multidimensional rural del Departamento esta en el 85%, pero en Manaure llega a 91,2%, en Uribía al 89.5%.
 
 
Son múltiples los problemas que aquejan a la población indígena de la media y alta guajira, donde se debe repensar la forma de intervenirlos, hacerlo con enfoque diferencial y consultivo, y en general de forma creativa, diferencial e innovadora de tal forma que con una acción se pueda solucionar múltiples problemas a la vez.
 
Acusar todos los males de La Guajira a la corrupción es temerario, si bien es cierto que el fenómeno se da, debemos recordar que es una enfermedad nacional, se da en todas las regiones, esta enclaustrada en el gobierno nacional, en el sistema político, recordemos el carrusel de Bogotá, de miles de millones, el de la Dirección Nacional de Estupefacientes, los escándalos en los que se han visto involucrados muchos congresistas, el caso de Agro Ingreso Seguro, SaludCoop, Reficar, Odebrech, en fin, la lista sería interminable.
 
No todos los recursos de La Guajira se han ido a la corrupción, grandes inversiones se han realizado, existen más de 3.600 jagüeyes, reservorios y represas construidos en la Media y Alta Guajira por el Departamento y sus Municipios, muchos pozos profundos y artesianos, ha desarrollado proyectos productivos, programas de mejoramiento de vivienda, se han construido muchos mega colegios (algunos con problemas), se ha asistido a la población indígena humanitariamente, solo que el tamaño de la problemática supera la disponibilidad de recursos locales, problemática que se ha acrecentado con el fenómeno del cambio climático y por la alta dispersión de cerca de 800.000 wayuu en la zona rural.
 
Antes de entrar a analizar posibles soluciones, es fundamental reconocer algunas situaciones que aquejan al Departamento:
 
A parte de la pobreza multidimensional, que tiene alta incidencia hay otras variables que debemos analizar:
 
Los municipios de Riohacha, Manaure, Maicao, Albania y Uribía ubicados en la media y alta guajira concentran el 80.95% de los niños menores de un año, el 81,0% de los niños menores de cinco años y el 78,4% de las mujeres en edad fértil (15 a 49 años) del Departamento, es por lo tanto los municipios que más generan cifras de morbimortalidad infantil y materna de la región.
 
Según las ultimas mediciones (micro focalizaciones), el 50% de los niños entre 0 y 5 años presentan desnutrición crónica y los niños de 6 años o mas el 7%% presenta delgadez.
 
La inseguridad alimentaria que en la Encuesta ENSIN 2010 estaba en 50.9%, hoy día en la zona rural dispensa (90% del territorio), puede superar el 90%.
 
En educación la Tasa Deserción Escolar (los que abandona en ciclo educativo de la básica, secundaria y media) en Manaure se ubica 93%, Uribía 93%, Dibulla 73%, Maicao 69%, Riohacha 66% Albania 53% quedando el promedio del Departamento en el 78.0%. Para el Cesar se ubicó en el 61%, en Caquetá en el 88%, Choco 76%, Córdoba 55%, Guainía 91%, Huila 60%, Bogotá se ubica en el 20% y el promedio nacional en el 47% (fuente SIMAT: Matricula por grado).
 
EL Censo nacional Agropecuario calculo que en la zona rural dispersa el 60% de los niños indígenas ni siquiera se matriculan.
 
En general, la tendencia es que mientras más población indígena rural dispersa tenga un municipio, las tasas de deserción escolar poblacional son más altas.
 
Para encontrar las razones de tan alta deserción poblacional del sistema educativo, debemos analizar el comportamiento de la básica primaria que nos muestra la deserción entre grados.
 
Si se observa las matriculas en La Guajira grado a grado en la básica primaria, en el 2002 la tasa de perdida de estudiantes entre primero y segundo era del 45%, porcentaje que fue disminuyendo hasta el 2008 donde llego al 24%.
 
En 2009 y 2010 la cifra se invierte y se observa un mayor número de matrícula en segundo de primaria y en 2011 y 2013 las tasas de deserción quedan reducidas a un 2% y 3% respectivamente.
 
Las tasas de perdida de segundo a tercero en todo el periodo se mantiene entre un 9% y 13%, de tercero a cuarto entre un 12% al 17%, con excepción del 2009 y 2010 donde se disparan al 24% y 27%, y de cuarto a quinto entre el 7% y 17%.
 
Este cambio se explica en primer lugar porque durante este periodo (2002 – 2012) el Departamento incrementó la oferta educativa en la básica primaria en la zona rural, donde se pasó de 206 sedes rurales del año 2004 a 371 sedes rurales en el 2012 lo cual incremento la oferta educativa a ese 45% de la población rural, especialmente indígena que conforma el Departamento.
 
Sin embargo, el incremento se dio básicamente en los primeros grados de la básica primaria, es decir, en la mayoría de comunidades indígenas solo se atiende los grados de transición, primero, segundo, en algunos casos hasta tercero y en pocos casos se oferta grados superiores.
 
Esta situación hace que los niños especialmente indígenas de rancherías dispersas solo encuentren oferta cerca de sus viviendas hasta los primeros grados, encontrando la oferta para grados superiores a muchos kilómetros de distancia lo cual aunado a la pobreza, la alta dispersión poblacional, la falta de cobertura y altos costos del transporte escolar, la inexistencia de vías aptas (son trochas), el hambre y otros factores, contribuyen a tan alta tasa de deserción, y que explica de paso de porque la existencia de los mal llamados “Niños Fantasmas”, que no son sino niños que se matriculan e inician el ciclo pero que por la pobreza y el hambre, la falta de agua, su estado de salud y perfil epidemiológico y las grandes distancias que agobia a estas comunidades se ven forzados a ir dejando el ciclo educativo en el trascurso del calendario escolar.
 
Combatir esta situación es uno de los grandes retos del Departamento, los Municipios y la Nación, donde el primero paso que se debe realizar es reconocer la existencia de esta problemática.
 
Se aclara que los departamentos financian la educación con las transferencias que hace la nación de tal forma que para poder incrementar las coberturas educativas se depende 100% de la voluntad del Gobierno Nacional. Con los recursos de regalías estaba prohibido incrementar coberturas dado que la norma no permita asumir gastos repetitivos como lo son las nóminas de los docentes y/o la operación de los centros educativos.
 
La actual situación de los indígenas wayuu es un síntoma de las iniquidades históricas que afectan al departamento, las gigantescas brechas que se han venido zanjando históricamente, es producto de la pobreza y la pobreza extrema, cayendo muchos en la indigencia, estimulada a veces por el mismo gobierno nacional con la política de subsidios, donde la ciudadanía no requiere caridad sino medios para producir y generar riqueza, y en otros casos, a las barreras de la interculturalidad a la que le hemos asignado la culpa cuando ha sido una falla del no entender que cuando se trata de pueblos indígenas se debe abordar desde sus propios usos y costumbres y no desde los esquemas inflexibles que se aplica a la población criolla, de tal forma que las barreras mentales las tenemos nosotros y no los indígenas; es producto de la falta de presencia real y efectiva del Estado, llámese Nación, Departamento o Municipios, o sus entidades prestadoras de servicios públicos esenciales de Salud (EPS e IPS), es producto de la falta de servicios públicos, de la falta de agua potable y saneamiento básico, de la falta de carreteras, del deficiente sistema educativo, de problemas de seguridad y olvido, y sobre todo, de desconocer cuantos son y donde se localizan.
 
Finalmente otro tema que se debe atender con urgencia es el de vivienda indígena, las cuales para la mayoría raya en la precariedad, se localizan viviendas en su mayoría de bahareque, en muy mal estado, e incluso de palos y materiales de desecho, encontrándonos entonces con la necesidad como Estado Colombiano de mejoramiento de vivienda tradicional, usando para ello sus mismos materiales tradicionales pero bajo esquemas constructivos más seguros y duraderos.
 
LOS RETOS A ENFRENTAR
 
A. El acceso al agua
 
Frente a la difícil situación del agua, que genera otras patologías sociales como la pobreza y pobreza extrema, la inseguridad alimentaria, la morbimortalidad infantil, la deserción escolar, y la alta dependencia de ayudas del estado, se puede concluir que construir 1 pozo, 10 o 100 como prometió el Presidente de la Republica Juan Manuel Santos en nada alivia la difícil situación por la que atraviesan históricamente los indígenas, el agua se debe garantizar cerca de sus viviendas, de nada sirve construir un pozo profundo que queda a 10, 15, 20 o 30 kilómetros de la ranchería en la que viven.
Recordemos que la media y alta guajira tiene 41.420 puntos poblados rurales, donde muchos tienen una sola vivienda pero otros pueden tener desde 2 hasta 300 viviendas juntas. Para cubrir dicho territorio se requeriría aproximadamente 3.459 Pozos Profundos construidos a distancias de 2 kilómetros uno de otro, distancia máxima que debería recorrer un indígena para llevar agua a su vivienda
 
Alta Guajira
 
B. Seguridad alimentaria
 
Un segundo tema que se debe pensar es que construir un pozo no es la solución si no va acompañada de proyectos productivos (agrícolas y pecuarios) que permitan garantizar la seguridad alimentaria y reducir con ello las altas tasas de morbimortalidad infantil por desnutrición y otras patologías, mortalidad materna y mortalidad de otros grupos etarios que se da en esta población. Según la encuesta ENSIN 20110, el 50.9% de la población del Departamento está en situación de inseguridad alimentaria, donde la población indígena es la más aportante a este indicador (98%), y la desnutrición crónica se calculó en el 37%, siendo más acentuada en la población rural indígena (más del 70%).
 
Foto niño Unicef, Manaure 2012
 

C. Desarrollo económico
 
Un tercer tema que se debe resolver simultáneamente es crear sistemas que dinamicen la economía entre las comunidades indígenas, ellas requieren ingresar al sistema productivo del país, aportar al PIB regional y nacional, no pueden seguir siendo sujetos asistencialistas, deben ser capaces de promover su propio desarrollo y crecimiento socioeconómico. El sector agropecuario en el 2000 aportaba el 8.7% del PIB departamental y para el año 2012 se había reducido a apenas el 3.7%.
 
 
 
D. Mejoramiento de vivienda
 
Las comunidades indígenas construyen sus propias casas, el Departamento y los Municipios han adelantado algunos programas de vivienda pero estos no cubren mínimamente las necesidades de la población, se observa a menudo hacinamiento, además de que casi todas las viviendas no tienen acceso directo al agua ni a sistemas de disposición de excretas.
 
En cierta forma, La Guajira se convierte en un laboratorio para desarrollar casi desde cero todo un proyecto social y económico, un reto para demostrar si el país es capaz realmente de asumir su papel constitucional de velar por la seguridad y prosperidad de su población.
Vivienda Wayuu deteriorada e insegura
 
E. Combatir la desertificación
 
La Media y Alta Guajira presentan un proceso de desertificación acelerado, incrementado ahora por los efectos del cambio climático lo cual afecta a más de 500.000 habitantes rurales de Riohacha, Manaure, Albania, Maicao y Uribía.
 
F. Eliminación de la pobreza y la pobreza extrema
 
El Departamento presentas un 27.9% de pobreza extrema, pero este en el promedio departamental, donde la población indígena es la que más aporta a este indicador, siendo la pobreza en los indígenas rurales cercana al 93%.
 
Dado los errores censales del 2005, es muy probable que este indicador se incremente mucho más en términos reales.
 
Las altas tasas de morbimortalidad por desnutrición es un claro reflejo de la situación de marginalidad e inseguridad de este grupo poblacional.
 
G. Garantizar el acceso a la salud.
 
El mayor reto para el departamento, a parte del acceso al agua, y la seguridad alimentaria, la erradicación de la pobreza extrema es el acceso a la salud, pero el tema se vuelve extremadamente complejo dada la alta dispersión de la población. Un mecanismo es promover el reagrupamiento poblacional, el cual es posible si se oferta las condiciones necesarias para que la población pueda coexistir en medio de recursos escasos.
 
En la mayor parte del territorio (zonas azules) no hay oferta de servicios de salud
 
H. Garantizar la permanencia y el acceso a la educación
 
El desarrollo de una región está condicionado no solo por la disponibilidad de recursos físicos o naturales, sino también por la existencia de una sociedad preparada y cualificada para enfrentar los retos del desarrollo.
 
En la media y alta Guajira la tasa de deserción poblacional del ciclo educativo de la básica, secundaria y media está en el orden del 93%, lo que indica que solo 20 niños de cada 100 logran culminar sus estudios y el restante se retira en algún momento del proceso.
 
Estas condiciones no solo es una vulneración de los derechos de los niños sino a toda la sociedad del departamento.
 
Muchos niños estudian bajo arboles o en precarias enramadas
 
Se requiere invertir en infraestructura digna y de calidad, los niños wayuu también son niños, también son colombianos, no son ciudadanos de tercera.
 
ESTRATEGIA
 
A través de la creación de zonas productoras de alimentos agrupadas u "Oasis de Prosperidad", se estimulará el reagrupamiento poblacional, lo cual permitirá garantizar acceso al agua, la autosuficiencia alimentaria, generar excedentes para comercialización con lo cual se vincularían al aparato productivo y dejarían de depender del asistencialismo estatal, se erradicaría la pobreza y la pobreza extrema, permitiría garantizar el acceso y la atención en salud y educación a su población con énfasis en la niñez, la adolescencia y las mujeres gestantes y lactantes, combatir el cambio climático y controlar la erosión y desertificación, y se prepararía para afrontar los efectos del cambio climático.
 
El proceso consistiría en construir centro poblados diferenciales, no tipo ciudad sino como zonas con granjas cercanas unas de otras que giren alrededor de un centro de servicios como instituciones educativas y de salud y comercio de alimentos.
 
Las granjas serian alimentadas para sistema de riego por un Reservorio cuyo tamaño dependería de la cantidad de granjas creadas, las tasas de filtración y evaporación, el tipo de cultivos y los ciclos de lluvias de la zona.
 
En estos reservorios se podría trabajar simultanean proyectos piscícolas lo que mejoraría la carga proteínica en la alimentación de esta población.
 
En centro se desarrollaría un centro escolar con el ciclo completo (básica, secundaria y media) bajo esquemas etnoeducativos, un centro de salud atendido por una IPS indígena, y un centro de venta de abarrotes y alimentos.
 
La idea nace de observar el comportamiento de las familias wayuu en la zona de la Serranía de Macuira (Uribía), que tienen desarrollada actividades agropecuarias, donde se observa que las granjas se ubican cerca una de las otras.
 
El modelo propuesto buscaría que estas granjas estén cerca unas de otras con el fin de que los niños puedan llegar a pie al centro escolar, requiriéndose de trasporte escolar solo para aquellas que se ubiquen a más de un kilómetro del centro educativo
 
Se buscaría que las comunidades permanezcan en estos centros poblados durante todo el calendario escolar, proceso mediante el cual el modelo les garantiza la seguridad alimentaria y la atención en salud y educación, además del consumo de agua potable.
 
La forma de organizar los poblados son infinitas, también se podría construir las viviendas según sus usos y costumbres (pero mejoradas) cercanas las unas a las otras y girando alrededor del centro de servicios y las granjas aparte, o el desarrollo de una granja más grande pero colectiva, en fin, las opciones pueden variar dependiendo de cada comunidad y las concertaciones que se realicen con ellas.
 
Todos estos procesos requieren la concertación previa y el compromiso de las comunidades indígenas.
 
En este modelo, no solo se atiende el tema del agua, y la seguridad alimentaria sino que cada familia puede generar excedentes que puede comercializar generando ingresos y se mejoraría el entorno controlando de paso el fenómeno de la erosión y la desertificación.
 
Esta opción permitirá brindar una mejor atención a estas comunidades, y reduciría los números de pozos profundos a construir.
 
Un modelo de este tipo que agrupe a 400 familias podría ser desarrollado en un área de 4 kilómetros cuadrados, e impactaría a aproximadamente a 4.000 indígenas donde más de la mitad serian niños.
 
Algo que debe quedar claro es que los indígenas no perderían sus viviendas tradicionales ni sus territorios, dado que la permanencia en los nuevos centros poblados seria solo durante el periodo escolar y sujeto a los ciclos productivos de las granjas.
 
El número de centros poblados dependería de la cantidad de familias que se asienten en ellos y se iniciarían preferentemente alrededor de centros educativos ya existentes, o de reservorios ya construidos, de los cuales ya hay muchos pero que están subutilizados.
 
Para su ejecución deberían participar los Municipios, el Departamento de La Guajira, la Nación, y las mismas comunidades como artífices de su propio desarrollo, con asignación de importantes recursos que garanticen no solo el desarrollo del proyecto físico sino de asistencia técnica en todos los órdenes.
 
La Guajira tiene muchos ciudadanos valiosos, con alta capacidad para liderar su propio desarrollo, preparados y cualificados, e incluso en la etnia wayuu hay muchos ciudadanos que pueden liderare y deben contribuir a sacar a esta mágica y hermosa región adelante.
 
PARA SUPERAR LOS REZAGOS DE LA GUAJIRA SE DEBE SE DEBE SOÑAR Y APOSTAR EN GRANDE
 
 
 

La Guajira y su nuevo panorama turístico

Se está trabajando desde diferentes frentes por un sector que es prometedor, que ayuda a generar una económia sustentable
Por: Mauricio Enrique Ramirez Avarez
 Texto publicado en Las2orillas en octubre 28, 2015 http://www.las2orillas.co/la-guajira-su-nuevo-panorama-turistico/
 
En 2014 la Cámara de Comercio que tiene a cargo la Comisión Regional de Competitividad de La Guajira y con el apoyo de MinComercio e iNNpulsa Colombia desarrollo un proyecto para consolidar la primera ruta competitiva de La Guajira, que se centró en el Turismo étnico, ecológico y de aventura, se identificó muchos potenciales y se le dio impulso al Plan de Desarrollo Turístico del Departamento liderado por la Dirección de Turismo Departamental.
 
En el proceso de identificaron a muchos actores que venían trabajando el tema, como la Universidad de La Guajira, que tiene un programa profesional de Administración Turística muy avanzado. El SENA, que viene desarrollando programas de formación para el empleo y cualificación de capital humano para fortalecer el empresariado turístico, Corpoguajira, que viene liderando programas para que el turismo no sea invasivo y sea amigable con un territorio altamente sensible a la intervención humana, y se identificaron operadores turísticos que le están haciendo una gran apuesta a la región, fortaleciéndose y tecnificándose. Se identificaron apuestas turísticas innovadoras en el corregimiento de Palomino, municipio de Dibulla, con números Eco Hostales con estructuras amigables con el entorno y en el Cabo de la Vela y Bahía Hondita como Nazaret (Uribia) se pudo evidenciar muchas apuestas desde las mismas etnias wayuu, algunas muy acertadas, otras que requieren mucho apoyo para fortalecerse.
 
Riohacha, la capital del departamento, aprovechando su estratégica ubicación frente al mar Caribe, logró tramitar que se aprobará una ley de la República que convirtió a esta ciudad en distrito cultural y turístico.
 
En San Juan se identificó la construcción de varios hoteles de calidad que quedaron rezagados por la falta de programas que lleven un turismo relacionado con el folclor y la cultura vallenata, pero en una articulación entre La Guajira, el Cesar y el Magdalena se está trabajando en una ruta del vallenato que permitirá repotenciar estos escenarios, al igual que muchos otros casi desconocidos en el sur del Departamento pero de gran potencial.
 
Hoy se ha anunciado que por primera vez en noviembre de 2015 la llegada de un Trasatlántico a las playas de Riohacha con más de 500 turistas americanos que aunque estarán pocas horas en la ciudad de Riohacha, será un gran paso para internacionalizar el turismo desde la misma Guajira, dado que muchos turísticas extranjeros que visitan el Departamento vienen desde Cartagena, Barranquilla o Santa Marta pero con paquetes turísticos que benefician a estos departamentos y no a La Guajira.
 
El Gobernador José María Ballesteros Valdivieso le ha apostado en grande a esto, lo mismo que el Alcalde Rafael Ceballos Sierra, entienden que La Guajira necesita tener un motor diferencial que jalone e impulse la economía regional y local, hasta ahora estancada en la minería del carbón, el gas y la sal que son de baja incidencia económica, no son generadores de empleo y no dinamizan al departamento, si bien los ingresos que generan para el país son altos, estos no repercuten en la región significativamente.
 
El turismo no solo genera dinámicas económicas internas, dinamizan el sector de la educación, el sector financiero y bancario, el sector de la salud, del transporte, de alimentos, de servicios, incentiva el desarrollo cultural y sobre todo de las tradiciones multiétnicas, permite que las etnias se vinculen activamente no solo como sujetos de interés para turistas nacionales y extranjeros sino como empresarios, algunos ya lo entendieron y le están apostando en serio.
 
También estimula el desarrollo de la infraestructura, sobre todo de servicios públicos domiciliarios, que encuentran un incentivo para crecer y mejorar, algo a lo que el Gobierno Nacional y Local deben apostarle en serio, y en ese aspecto ya la Alcaldía de Riohacha con el apoyo de la Gobernación de La Guajira logro garantizar servicio de agua 24 horas al día al centro y zona playa de Riohacha.
 
Aún tenemos graves deficiencias en el servicio eléctrico pero este es un mal de toda la región Caribe que está bajo el monopolio de un empresa española llamada Electricaribe S.A. E.S.P. que ha mostrado cero interés con la región que le da su sustento.
 
Recientemente se anunció los estudios para construir una Marina en Riohacha para el manejo de barcos de bajo calado que estimulen el turismo, los deportes náuticos y la pesca deportiva, esto dará un gran impulso a la región sin duda alguna.
 
En materia de infraestructura recientemente en temas viales INVIAS anuncio la contratación de la pavimentación del tramo faltante del corredor Riohacha – Mayapo – El Pájaro – Manaure, en un tramo de 33 kilómetros, en la que se invertirán casi 52.000 millones de pesos que permitirá explotar turísticamente el Santuario de Mushichi con sus flamencos rosados, las Playas de Mayapo, con enfoque étnico y cultural y las salinas de Manaure que durante muchos años fue un gran atractivo pero que con el cierre de la Empresa Salinas de Manaure había caído en el olvido, este corredor permitirá comunicar con Uribía y de allí ir hacia los mayores potenciales del Departamento como el Cabo de la Vela, Bahía Honda, Bahía Hondita, Punta Gallina, Taroa, Nazareth, Punta Espada, las Playas de Nueva York, etc.
 
Desafortunadamente no se ven acciones hacia la media y alta guajira donde el acceso, partiendo del casco urbano de Uribía, hacia  a los principales destinos turísticos del Cabo dela Vela, Bahía Honda y Bahía Hondita, Punta Gallinas y Nazareth, se hace por trochas que en invierno sin infranqueables, no hay interés del Gobierno Nacional por desarrollar esta zona que es la que tiene los mayores atractivos de La Guajira. Las barreras viales son tan profundas que en invierno, con solo pocas lluvias más de 400.000 wayuu que pueblan este semi desierto quedando incomunicados con el mundo.
 
Es urgente, tanto por razones de índole económico pero más desde el punto de vista humanitario desarrollar vías para esta región, que también es Colombia, y la frontera del país ante el mundo.
 
De la misma forma el departamento acaba de contratar la construcción del puente sobre la Quebrada Moreno en la vía Florida – Cuestecitas, municipio de Riohacha que comunica al Cesar con Riohacha, y que llevaba caído más de 5 años, y la construcción de puente sobre el Rio Iparu en la carretera a Maicao – La Majayura en el municipio de Maicao.
 
EL TURISMO UNA APUESTA NACIONAL
 
Ha sido notorio el interés del Gobierno nacional en fortalecer el turismo para dinamizar la economía del país y reducir así la dependencia del café y la minería.
 
MinComercio viene trabajado con iNNpulsa Colombia y Fontur es desarrollar el sector, sin embargo, con La Guajira las acciones observadas han sido extremadamente pobres.
 
El Ministerio de Comercio, Industria y Turismo púbico en 2012 un estudio denominado PLAN NACIONAL DE TURISMO DIAGNÓSTICO NÁUTICO DE COLOMBIA en donde señaló entre otros temas lo siguiente para tener en cuenta sobre La Guajira:
PUNTOS FUERTES-OPORTUNIDADES
 
  • La Guajira cuenta con cientos de kilómetros de playas con un enorme potencial turístico para el producto de Sol y Playa.
  • Altos niveles de seguridad en el departamento.
  • Tradición marinera.
  • Importante patrimonio natural y etnográfico.
  • Alto potencial en deportes relacionados con el viento.
  • Existencia de contactos del municipio de Riohacha con las autoridades de Turismo de Aruba para crear oferta turística conjunta y aumentar las relaciones comerciales por vía marítima y aérea.
PUNTOS DÉBILES-AMENAZAS
  • Bajo nivel de desarrollo económico. Renta per Cápita 40% por debajo de la media nacional.
  • Baja densidad de población.
  • Clima extremo, que da lugar al llamado desierto de la Guajira. Mayor probabilidad de sufrir huracanes.
  • Difíciles condiciones de navegación durante el verano boreal (Julio-septiembre) debido al predominio de fuertes vientos.
  • Limitaciones en las comunicaciones por tierra. Mal estado de las carreteras.
  • Escaso desarrollo turístico y bajo nivel de desarrollo del turismo náutico: Inexistencia de Marinas y mínimas
INFRAESTRUCTURAS Y ACCESIBILIDAD
  • En líneas generales, la costa Caribe colombiana posee un déficit en cuanto al transporte terrestre a lo que se une la baja calidad de la red viaria.
  • El transporte aéreo presenta también importantes deficiencias, pese a ser el único sistema de transporte que conecta determinadas áreas de la región (Golfo de Urabá)
  • El transporte fluvial y marítimo está poco desarrollado pese a las grandes posibilidades que ofrece la región del Caribe.
SEGURIDAD
  • En líneas generales las tasas de actos delictivos se han reducido en los últimos años de forma significativa, aunque Colombia todavía se percibe como un país inseguro.
  • La región del Caribe muestra mejores datos en cuanto a homicidios, secuestros, atentados y hurtos. Las zonas más críticas serían los departamentos de Córdoba y el Golfo de Urabá debido a la mayor presencia de Bandas Criminales.
  • La Guajira y el archipiélago de San Andrés y Providencia poseen los niveles de seguridad más altos del país.
APUESTAS URGENTES
  • Marina de Riohacha.
  • Ampliación del muelle turístico de Riohacha.
  • Ruta marítima Dibulla-Cabo de la Vela.
  • Recuperación del muelle de Manaure.
  • Resort internacional en Dibulla
Aunque no se dice tácitamente, el estudio si deja ver que el tema de aeropuertos es una amenaza, La Guajira sigue siendo una zona de exclusión aérea por temas de narcotráfico, aunque está siendo controlado 100% por la Fuerza Aérea Colombiana, pero la mayor amenaza es quizás el monopolio que tiene Avianca de las dos únicas rutas aéreas que se han instalado en Riohacha, dado que al no existir competencia, las tarifas aéreas son de las más costosa del país lo cual desestimula el turismo, y hace que muchos residentes del departamento prefieran trasladarse a Valledupar, Santa Marta o Barranquilla para tomar vuelos aéreos al interior del país, lo mismo ocurre con muchos turistas que vienen del interior del país a La Guajira, prefieren llegar vía Santa Marta o Valledupar, lo cual les genera de todas formas un mayor costo en sus gastos de viaje (en lo personal, suelo hacer este itinerario vía Santa Marta).
 
En el año 2013 La Guajira venía trabajando con Aruba, Bonaire y Curazao un documento de entendimiento que permitiría que de los cerca de 1.500.000 turistas europeos y americanos que visitan estas islas anualmente, pudieran traer alrededor de 150.000 cada año a La Guajira, ampliando así la oferta turística de estas islas, lo único que pedían los operados turísticos de estas islas caribeñas era mantener el estado natural de zonas turísticas como Cabo de la Vela, Taroa y las comunidades indígenas, pero si solicitaron que se desarrollar una infraestructura hotelera y de servicios que garantizara el bienestar de estos turistas, además de adecuar el aeropuerto para la llegada de vuelos internacionales desde estas islas y un muelle para la llegada de embarcaciones turísticas desde las islas.
 
Este proceso que estuvo a punto de ser perfeccionado, se vio temporalmente suspendido por factores externos pero es importante que las máximas autoridades del Departamento con acompañamiento del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo y la Cancillería Colombiana lo retomen y lo vuelvan una realidad.
 
Incluso se logró crear una ruta aérea Aruba – Riohacha – Aruba, pero la ruta fue posteriormente cancelada por errores de política del Gobierno Nacional
 
En Riohacha se ha venido mejorando la infraestructura hotelera, sin embargo se requiere de un gran hotel que permita recibir pasajeros de trasatlánticos como el que esta por llegar por primera vez a La Guajira en próximos días, el negocio del turismo consiste en que los turistas permanezcan y gasten la mayor cantidad de tiempo en la región, eso no se logra si su permanencia es por pocas horas.
 
En la actualidad, y para cerrar este escrito, la Cámara de Comercio que tiene a cargo la Comisión Regional de Competitividad de La Guajira y con el apoyo de MinComercio e iNNpulsa Colombia está desarrollando un segundo proyecto esta vez orientado a sofisticación de productos turísticos con actores locales, proceso apoyado por la empresa consultora internacional CLUSTER DEVELOPMENT @CLUSTER_DVLPMT
 
Como se puede observar, son muchas cosas que se están haciendo. Dejo muchas por fuera de este escrito que no pretender ser una compilación de acciones, solo mostrar que se está trabajando desde diferentes frentes por un sector que es prometedor, que ayuda a generar una económica sustentable, a reducir los índices de pobreza extrema que incide profundamente en las tasas de morbimortalidad infantil y materna que azota a la región, que permitir  a los indígenas (que son más del 50 % de la población) articularse y generar sus propios ingresos, y en general, a toda la región dejar su dependencia de económicas como la del carbón, que siempre ha sido incierta.
@mauricioadmpub

Los problemas de fondo en la Guajira

Texto publicado en junio 29, 2015 en Las2Orillas http://www.las2orillas.co/los-problemas-de-fondo-en-la-guajira/

Reza el refrán de un canción popular que “La Guajira, se mete hacia el mar, así como si pelear quisiera, como engreída, como altanera, como para que el mundo supiera que hay una princesa aquí“.
 
La Guajira, aquella península que encabeza el mapa, aquella tierra que vio llegar por primera vez a los conquistadores españoles en el Cabo de la Vela, que fue la primera gobernación del nuevo continente, aquella región mágica y misteriosa, madre de cinco etnias indígenas llenas de misterio y belleza, sufre hoy día el producto de un Estado que la desconoció por siglos como titular de derechos, pero que la sobre explota por la riqueza minera de sus entrañas cual proxeneta que ofrece sin remordimiento la castidad de una mujer al mejor postor para provecho propio.
 
La Guajira, aquellas extensión de tierra que irrumpe sobre el mar caribe y que es lo primero que ve cualquiera que mira un mapa de Colombia, es una tierra sujeta al más profundo abandono pero que en forma extraña, todos quieren poseer a cualquier costo, pero que aun así, no le gastan un peso por mejorarla, porque es un premio que se pelean solo por los tesoros que oculta en su subsuelo, y no por las maravillas que pueblan su superficie.
 
La Guajira, mágica y señorial, es hoy en día una de las regiones más subdesarrolladas de Colombia, sino del continente americano mismo, la que contiene los indicadores de pobreza extrema y de morbimortalidad infantil más altos de Colombia, amén de otras patologías sociales.
 
Sin embargo, y pese a lo que muchos creen, esto no es fortuito, no es un fenómeno que apareció de la nada, es resultado de siglos de inequidades y de ceguera de un Estado Colombiano altamente centralizado, amén de que estas región es la que está pagando las consecuencias de la irresponsabilidad del mundo entero frente al cambio climático.
 
Otra cosa que también debe quedar en claro, no solo pasa con La Guajira, pasa con el Choco, con el Cauca, con la amazonia y otras tantas regiones donde viven indígenas, porque ser indígena en Colombia es una condena, lo que diferencia a La Guajira de lo que ocurre con comunidades indígenas de otras regiones, es que su tierra es tan seca y ofrece tan poco que nadie la quiere, de lo contrario, ya le habría aparecido dueño y los habrían desplazado de la misma.
 
Lo que pasa en la Guajira no es fácil de explicar, porque es multidimensional y multisectorial, son miles de problemas que afectan a un grupo social que no son pocos, son cerca de 800.000 indígenas wayuu que viven en la tierra más difícil que se pueda encontrar en américa del sur, una tierra que es seca y ardiente por naturaleza, donde el agua siempre ha escaseado y que se está viendo golpeada por los efectos del cambio climático que llego para quedarse y para lo cual nunca nos preparamos.
 
No se puede decir que sea culpa de un solo gobierno, sino de todos, porque lo que hoy estamos cosechando es la sumatoria de inequidades históricas acumuladas desde el mismo momento que comenzó la conquista y que obligo a los wayuu a desplazase de las fértiles tierras que bordeaban la Sierra Nevada de Santa Marta hacia las áridas tierras de la Alta Guajira huyendo del yugo español.
 
¿Porque la Guajira esta hoy en crisis?, muchas son las explicaciones, primero por no saber cuántos indígenas son y donde están, la cartografía oficial de La Guajira data de los años 70, nunca sea actualizado, el Censo de Población 2005 se hizo con una muestra, la omisión censal fue gigantesca, por eso la percepción del gobierno nacional de que los wayuu y los indígenas serranos son pocos, y por lo tanto las acciones y recursos destinados a atenderlos son pocos también.
 
En una muestra de micro focalización que adelanto el ICBF entre septiembre de 2014 a marzo de 2015 se obtuvo los siguientes resultados:
 
Con una cobertura del 14.5% de los territorios de Manaure, Maicao y Uribia, se identificó 34.703 personas de la etnia indígena wayuu, de esos el 3.6% son menores de 1 año, el 16.5% está entre 1 y 4 años, de tal forma que el 20.1% son menores de 5 años. Igualmente se identificó que el 50% es menor de 17 años, es decir, es una población extremadamente joven con una tasa de crecimiento extremadamente alto.
 
Recordemos que según las proyecciones de población del DANE para el nivel nacional, año 2015, los niños menores de 1 años representan el 1.8% de la población, el 7.2% estaría entre 1 y 4 años y el 9% serían menores de 5 años.
 
En este sentido, la población infantil y menores de 17 años en la etnia wayuu duplican proporcionalmente las cifras nacionales.
 
El 59.7% son mujeres de donde el 8% son mayores de 60 años, el 54% está entre los 0 y 17 años y el 54% se considera en edad fértil (12 a 59 años).
 
De la población identificada, solo el 6.3% son adultos mayores y de los 8.076 hogares identificados, el 48.6% lo encabeza una mujer.
 
Al evaluar los rangos de edad de las mujeres cabeza de familia se identificó que en 2 hogares la mujer están entre los 12-14 años (0.05%), 48 entre los 15-17 años (1.22%), 485 hogares entre los 18-25 años (12,37%), 2.392 hogares entre los 26-59 años (60,99%) y 995 hogares lo encabezan mujeres de más de 60 años (25,37%) y de estos últimos 54 hogares está dirigido por mujeres entre los 90 y los 119 años de edad.
 
De los 8,076 hogares identificados el 42% está conformado por la pareja donde el hombre es el jefe de hogar, en el 9% el jefe de hogares es un hombre sin compañera y el 49% de los hogares el jefe de hogar es una mujer sin compañero.
 
De las mujeres identificadas el 2% son lactantes y el 0.9% son gestantes.
 
Del 100% de la población identificada el 21.5% no tenía ningún tipo de aseguramiento en salud.
 
El 29% obtienen el aguade jagüeyes, los cuales producto de casi 4 años de sequía y escasas lluvias están totalmente secos, el 28% obtienen agua de pozos profundos, muchos en mal estado que genera aguas salobres y el 17% de otras fuentes como aljibes y lagunas.
 
Las cifras sobre desnutrición resultaron aterradoras y concuerdan con lo pronosticado por la encuesta ENSIN 2010 que revelo que el 59% de la población indígena del Departamento estaba en situación de inseguridad alimentaria.
 
La micro focalización revelo que el 3.2% delos niños menores de 5 años presenta desnutrición aguda, que el 10.2% presenta bajo peso y talla y que el 55% de los niños presentan desnutrición crónica, además que el 11.8% de los niños habían tenido diarrea en los últimos 15 días.
 
De los niños de 5 a 17 años, el 2.9% presentaban extrema delgadez, el 14.7% estaban aportas de ser clasificados como tales, el 55% presento retraso en la talla, productos de un crecimiento sin alimentos adecuados, y que el 24.7% esta aportas de entrar en la misma situación.
 
Pero porque se presenta esta situación?, hay muchas razones, una es la alta dispersión poblacional que dificulta profundamente no solo identificar a la población sino atenderla, Manaure, Uribia, Maicao Albania y Riohacha donde reside la mayoría de la población wayuu pueden ser un semi desierto en términos ambientales, pero no lo es términos humanos, está altamente poblada, pero cada casa se encuentra distanciada de otra por cientos de metros, incluso kilómetros, y esto obedece a varias razones, algunas culturales, otras por conflictos inter claniles, pero la de más peso es por la poca oferta de recursos que da el medio ambiente, dedicados hoy día la mayoría de los wayuu a la capricultura, requieren grandes extensiones de terreno para que sus animales puedan pastorear, si convivieran juntos, la lucha por el alimento y el agua seria titánica.
 
Una particularidad de la población wayuu, en su inmensa mayoría, no todos, es que se ubican incluso por debajo de la línea de pobreza extrema, viven de lo que les oferta el medio ambiente que es muy poco y que con la profunda sequia se ha vuelto hoy día mas difícil sobrevivir.
 
Hay comunidades que relativamente están muy bien, en la región hay más de 1.500 pozos profundos, miles pozos artesianos, más de 3.000 reservorios, represas y jagüeyes, pero por la sequía muchos están secos, y cubrir con ayudas humanitarias una población cercana a los 600.000 habitantes, todos dispersos es muy difícil y financieramente inviable.
 
Estos municipios tienen algo en particular, la mayor parte de su territorio es resguardo indígena, como tal la propiedad es colectiva e intransferible, por lo tanto ningún empresario privado optaría por realizar inversiones dentro de estos territorios, y por lo tanto la posibilidad de que el sector privado dinamice la economía o genere empleo es nula.
 
Vivimos hoy día en una economía de mercado, la leche, los huevos, y en general toda la canasta familiar tiene precio, es decir, solo se puede adquirir mediante actividades de comercio, si la mayoría de los wayuu no tienen empleo ni ingresos, la posibilidad de adquirir la canasta básica para sobrevivir es nula y he ahí el principal punto de la tragedia que azota a La Guajira.
 
Los escasos recursos que obtienen los wayuu por la venta de sus artesanías, o la venta de sus chivos solo les alcanza para comprar alimentos provenientes de Venezuela que cuestan una décima parte de lo que cuesta el mismo producto colombiano, pero la situación de Venezuela, los controles de la guardia venezolana y el constante cierre de la frontera hacen que esta única opción sea cada día más difícil por lo tanto el desabastecimiento de alimentos de la media y alta guajira en hoy en día una clara amenaza sobre la cual no se ha puesto atención.
 
Manaure, Uribia, Maicao y Riohacha en su zona rural no cuentan con energía eléctrica, no cuentan con carreteras construidas por el Estado, ni siguiera a nivel de terraplén, solo existen miles y miles de kilómetros de trochas abiertas por los mismos indígenas, que en invierno se convierten en arroyos aislando a toda esta población del mundo y sumergiéndolas en el total abandono.
 
A nivel educativo, la tasa de deserción del sistema escolar en Manaure y Uribia, por ejemplo, es del 93%, la tasa nacional está en el 40%.
 
A nivel de salud, los servicios no llegan a las comunidades, muchas EPS ni siquiera saben dónde están localizados sus usuarios, por lo tanto la promoción y prevención en salud es inexistente, y la atención es casi nula por las miles de trabas y barreras que le ponen a los indígenas que con suerte logran llegar a un hospital o clínica privada en los cascos urbanos.
 
Tener cáncer o alguna enfermedad de alta complejidad en la Guajira es una condena a muerte, hay pocos servicios de tercer o cuarto nivel, estos casi no existen, o son de baja capacidad resolutiva, todos los pacientes, ya sean indígenas o arijunas, urbanos o rurales, no importa su capacidad de pago, subsidiados o contributivos deben ser atendidos en Valledupar, Barranquilla, incluso en Bucaramanga o Medellín, porque no hay servicios en la región, y muchas veces la posibilidad de conseguir una cita o una cama no se logra generándose la defunción por falta de oportunidad en la atención. Este es otro tema que no ha sido revisado por el Ministerio de Salud, siendo esta su responsabilidad y de la que nadie habla.
 
Como podrán observar, hay temas muy complejos, aquí solo toque algunos, una solución puntual no cambia la problemática, porque si bien se pude construir muchos pozos profundos, (y se debe hacer) esto no erradican la pobreza extrema, y si se proponen proyectos productivos, por ejemplo, darles ayuda para sembrar maíz o frijol, el indígena no solo come maíz o frijol, requiere muchos otros productos para sobrevivir, de ese nivel es el problema sobre el cual no se habla, pero si se lanzan muchos comentarios al aire sin saber del problema y sus profundas ramificaciones.
 
P.D. El Presidente de la República prometió 100 pozos profundos hace un año, lleva 37 construidos, la Media y Alta Guajira requeriría 910 pozos aproximadamente de este tipo equidistantes 4 kilómetros uno del otro, de tal forma que una familia que viva entre dos pozos deba caminar solo 2 kilómetros para conseguir el agua, aclarando que esto soluciona el acceso al agua para consumo humano pero no las necesidades de agua para lograr la seguridad alimentaria de la región.
 
@mauricioadmpub

“Ustedes los colombianos se olvidaron de nosotros”, reclama palabrero wayúu

Texto escrito en julio 22, 2014 en Las2Orillas http://www.las2orillas.co/esa-guajira-que-pareciera-no-existir/
 
Relato de un largo y triste velorio de un niño wayúu que murió de desnutrición, en el que se conocen varios secretos.
 
Hace poco tuve la oportunidad de ser invitado a un velorio de un niño wayuú que murió por desnutrición en la Guajira; en calidad de arijuna (no wayuu) ser invitado a estos eventos, que es triste en sí mismo, es un honor, no todos pueden ir, y compartir los misterios de estos eventos es introducirse en mundo lleno de misterios enmarcados en situaciones de dolor y abandono histórico de estas comunidades.
A diferencia de nuestros velorios, el de los wayuú son reuniones de varios días con asistencia de cientos de personas, todos miembros del difunto, hasta grados de consanguinidad que se pierden en los números, pero que para el wayuú, un primo es un primo y un tío es un tío, sin importar que haya 20 o más grados de consanguinidad entre ellos.
No escribiré sobre cómo se desarrolló el velorio, les deberé esta tarea, hoy quiero escribir sobre algo que me dijo una autoridad tradicional (anciano) que asistió al velorio, los cuales sentados en chinchorros bajo una enramada de yotojoro y con una botella de chirrinchi al lado, me dijo la siguiente frase: “Es que ustedes los colombianos se olvidaron de nosotros”.
Esta frase me caló en el alma, “USTEDES LOS COLOMBIANOS”, esto significa que nosotros los colombianos somos unos y los wayuú son otros, que los wayuú ya no se siente parte de Colombia, que se sienten excluidos, apartados, abandonados, a pesar de ser nacidos en La Guajira, que es parte de Colombia, pero que también es la tierra ancestral de este pueblo milenario que hoy se debate entre la vida y la muerte.
 
Los wayuú se sienten parias en su propia tierra, me recuerda la obra de Eduardo Caballero Calderón “Siervo sin Tierra”, pero con otras connotaciones, los wayuú ya no se sienten colombianos, se sienten extranjeros en su propia tierra, se sienten diferentes, excluidos, abandonados, tratados como seres diferentes, inferiores frente a los demás, cuando por el contrario son un pueblo digno, de cultura ancestral, de fuerte cohesión social, solidarios entre sí, altivos y orgullosos de su raza y su historia, verracos y fuertes, porque solo gente como ellos pueden sobrevivir en medio de tantas penurias, pero que ante una nación que gobierna desde Bogotá, que los mira como simples cifras estadísticas, como opciones no de segunda ni tercera sino de cuarta mano, se ven condenados a repetir una y otra vez los velorios al que tuve oportunidad de ser invitado.
 
En una micro focalización que realizo el ICBF a petición de la indígena Matilde López Arpushaina, ante la muerte de los niños de sus comunidades, de 49 comunidades visitadas y que están ubicadas en su zona (media guajira, municipio de Riohacha), se identificaron 1.475 niños menores de cinco años de los cuales 1.394 no tenían ningún tipo de protección del Estado, es decir, el 94.5% de los niños estaban sueltos a su propia suerte.
 
De estos niños al realizarse valoración nutricional y estado de salud se identificó que 46 (3.4%) presentaba desnutrición aguda, que 26 (2%) presentaba desnutrición aguda severa, que 204 niños (15%) presentaba riesgo de peso bajo para la talla, que 119 niños (8.7%) presentaba sobrepeso, que 43 (3.2%) presentan obesidad, y que solo el 67% de los niños presento un peso adecuado para la talla, aclarándose que el estudio no habla de presencia de otras patologías de salud, solo se centra en el tema de desnutrición.
 
En matemáticas simples, significa que 438 niños y niñas wayuu (32%) están haciendo fila para convertirse en los próximos niños muertos por desnutrición en La Guajira.
 
En 2012 la UNICEF realizó una actividad parecida en el resguardo wayuu de Manaure, La Guajira, y que está publicado en el portal http://www.salahumanitaria.co/es, el cual informo que en una intervención de 75 rancherías se identificaron 1058 niños y niñas menores de 5 años, en los cuales detectaron que por medición del perímetro braquial (indicador de la pérdida de masa muscular del brazo) la desnutrición aguda fue de 9.1%, y por estado nutricional ( P/T) de 10.3%. El 76.8% de los infantes padece anemia, es decir 812 niños. También se evaluaron y soportaron nutricionalmente 82 mujeres gestantes y 263 madres en lactancia encontrando emaciación en el 19.5% de las gestantes y delgadez en un 3.4% de las lactantes, las cifras de obesidad son de 2.4 y 6.4 respectivamente. La prevalencia de anemia fue de 87.7% en las gestantes y 73% en la de lactantes.
 
Un documento publicado por el Departamento de la Prosperidad Social, entidad a la cual está adscrita el ICBF en el Consejo de Seguridad Alimentaria y Nutricional Región Caribe –Choco del año 2013 señaló que la Seguridad Alimentaria de la Guajira está en el 59.1%, es decir, la Inseguridad Alimentaria es del 40.9%, y la desnutrición crónica en niños de 0 a 5 años está en el 29.7%, superando en 14 puntos porcentuales al mismo departamento del Choco.
 
Estas cifras hacen pensar que el indígena wayuú que me dijo: “Es que ustedes los colombianos se olvidaron de nosotros” tiene razón, nos olvidamos de ellos, los abandonamos, y lo peor, no se observa en el horizonte acciones reales y contundentes que cambien esta percepción de abandono real y sentido.
 
Sobre las autoridades locales (Municipios y Departamento), es claro que la problemática supero hace muchos años su capacidad de intervención, no estamos hablando de 10 o 20 indígenas, ni siquiera de 1.000, estamos hablando de más de 500.000 indígenas wayuu más los arahuacos, koguis y malayos de la Sierra Nevada que están viviendo en la otra Colombia, aquella que muchos no quieren reconocer, porque dañan el escenario del país próspero y pujante que por todos los medios quieren meternos entre los ojos.
 
Lo primero que se debe reconocer es que esta problemática no nació hoy, ni ayer, ni hace uno, cinco o diez años, esta problemática es la acumulación de inequidades que vienen desde la conquista y colonia española, afianzada por el periodo republicano y mantenida una clase política que no ha hecho lo necesario para modificar este estado de cosas claramente inconstitucional que vulnera los más preciados derechos humanos.
 
Responsables del actual estado de cosas hay muchos, por corrupción, negligencia, incapacidad, ineficiencia, etc., pero también se debe reconocer que hay muchos ciudadanos, líderes y funcionarios guajiros y colombianos y organizaciones que se han puesto la mano en el pecho y están trabajando en solucionar esta problemática, lo que ocurre es que el problema es de tal magnitud que supera su capacidad y propia realidad, razón por la cual requieren del apoyo irresoluto del gobierno nacional porque La Guajira también es Colombia.
 
Si a esto le sumamos el cambio climático, que a La Guajira y a sus semi desiertos donde viven los wayuú es a la primera que está castigando, hace que el panorama se complique aún más y se vuelva más desolador, porque ahora no solo es el hambre, la falta de salud o educación, es la falta de agua lo que los está matando.
 
El Estado no puede seguir siendo indolente amarrado por sus normas y sus protocolos donde debe esperar a que ocurran tragedias para entrar a actuar, previo cumplimiento de miles de trámites y miles de funcionarios que tienen que dar vistos buenos y autorizaciones para que al final, no terminen haciendo nada concreto y que conlleva a que las cosas sigan aparentemente iguales.
 
Se requiere que el Presidente asuma sus competencia y obligaciones frente a esta problemática, que declare el Estado de Calamidad Pública para La Guajira, también para el Choco, para el Casanare y para tantas otras regiones que padecen de problemas similares, pero que lo haga pronto, que sacrifique inversiones que no son urgentes y destine estos recursos a esta región, que la intervenga ya, con ayuda de la UNICEF, de la Cruz Roja, que involucre a las autoridades locales y regionales y sobre todo, a las mismas comunidades indígenas, que apoye al Departamento y a los municipios porque de no hacerlo le tendrá que pesar sobre su conciencia la muerte de más y más niños, mujeres y ancianos.
 
Nuestras atnias son los dueños originarios de esta hermosa patria llamada Colombia, pero encierran en sus rincones historias de dolor y sufrimiento que merecen ser reconocidas y corregidas.
 
Finalmente, quisiera invitarlos a leer con cuidado la letra de la canción llamada “La Dama Guajira”, compuesta por HERNANDO MARÍN (q.e.p.d.), que en sus letras hacen un recuento todo lo que aquí he escrito.
 
 
“LA DAMA GUAJIRA”

La guajira es una dama reclinada
Mi guajra es una dama reclinada
Bañada por las aguas del caribe inmenso

 Y lleva con orgullo en sus entrañas
Y lleva con orgullo en sus entrañas
Su riqueza guardada orgullo pa mi pueblo

Majestuosa encabezando el mapa
Cual pedestal representando a un reino
Majestuosa encabezando el mapa
Cual pedestal representando a un reino

Luciendo con soltura y elegancia
Una gigantesca manta y joyas de misterio
Luciendo con soltura y elegancia
Una gigantesca manta y joyas de misterio

Esa es mi guajira engalanada que
Por años fue olvidada y hoy se yergue grande
Esa es mi guajira engalanada que
Por años fue olvidada y hoy se yergue grande

Viene un heredero a reclamarla porque tiene plata
Porque ahora si vale
Viene un heredero a reclamarla porque tiene plata
Porque ahora si vale

Mi guajira bella
Mi guajira grande

Colombia es un pulpo desaforado
Mi Colombia es un pulpo desaforado
Como un millón de pescado en tiempos de subienda

Y parece un caballo desbocado
Y parece un caballo desbocado
Con un jinete malo sin quien lo detenga

Y ese jinete viene enamorado
Y porque es india cree que esta de venta
Y ese jinete viene enamorado
Y porque es india cree que esta de venta

Pero el enamorado esta casado
Pa una unión de dotao
mejor sigue soltera

Ahora que la dama tiene plata
Viene el galán a la casa y promete quererla
Ahora que la dama tiene plata
Viene el galan a la casa y promete quererla

Claro tiene el gas que es una ganga
La sal de Manaure y su carbón piedra

Pa los gringos su carbón de piedra
Pa los yankees su carbón de piedra
Pa los monos su carbón de piedra
Para los japoneses su carbón de piedra
Pa los sudafricanos su carbón de piedra

Y pa nosotros

Que comamos

Piedras
 

COMO SE DEBE Y COMO NO SE DEBE INTERVENIR LA CRISIS HUMANITARIA NIÑOS WAYUU


La modalidad de contratos – convenios (de aportes) del ICBF con ONG tiene ventajas y desventajas.

La ventaja seria contar con verdaderas ONG sin ánimo de lucro que tengan verdadera vocación misional y musculo financiero para poder hacer aportes reales.

Desafortunadamente, las ONG de verdad se cuentan con los dedos de las manos, la mayoría, o casi todas son empresas creadas para contratar con el ICBF, las revisan y verán que toda su actividad es contractual, no tienen actividades propias o  misionales, son ONG de AZ, es decir, de papel, se acaba el contrato y la ONG vuelve al archivador hasta el próximo contrato.

Tienen el agravante de que casi todas tienen sus sedes en zonas urbanas, a veces en municipios distintos alejados de la zona donde deberán ejecutar su contrato, e incluso en otros Departamentos, es decir, no conocen las regiones y por lo tanto no tienen compromisos con los territorios, no hay a quien reclamar, son ONG de horario de oficina.

Digamos la verdad, casi todas son con ánimo de lucro, pero se disfrazan de ONG, y como su finalidad real es el lucro, buscan sacarle ganancia al contrato como sea,  lo que ha conllevado a todas las denuncias puestas hasta hoy por el ICBF, cosa que aplaudo una y otra vez, y que sé que le ha costado duro y muchos sacrificios a CRISTINA PLAZAS, no ha sido una tarea fácil.

El hecho de que algunas ONG no hayan sido denunciadas aun no es porque sean buenas,  es que no han dado papaya, han sabido hacer sus operaciones, hay gente muy lista encargada de camuflar esto.

Como muchas de estas ONG no son de los territorios, su actividad se limita a algunas visitas, van unas cuantas veces al mes, y centran casi toda su actividad al suministro, que es lo que más les interesa, desatendiendo las actividad de protección de los niños, esto explica porque algunos niños que han sido identificados con desnutrición o han muerto por esta causa u otras, pese a que estaban en programas del ICBF nunca fueron reportados por los operadores (ONG), porque sencillamente nunca los buscaron, no les interesa eso, o si los reportan, fue porque los encontraron por casualidad.

Estas ONG que hacen, subcontratan actividades con las comunidades, es decir, trasladan la responsabilidad de ejecución en manipuladoras y uno que otro líder a los cuales les pagan muy por debajo de lo que les dio el ICBF, pero nunca están al frente de esto porque ello implicaría irse a vivir a las comunidades, cosa que los dueños de las ONG no van a hacer, no son misioneros.

Esto quiere decir, y lo he visto muchas veces, que hay una tercerización, pero pagando a un valor muy por debajo de lo que pago el ICBF y en esa diferencia es que obtienen sus ganancias, además de ganancias por compras de alimentos de baja calidad, de contrabando, etc.

No han notado que en todos los contratos se exigen nutricionistas, se han preguntado cuantas nutricionistas hay en La Guajira, les aseguro que algunas de las que aportan las ONG son simples hojas de vida, donde a veces la nutricionista no tiene ni idea de que la están ofertando, o la tranzan por un poco de dinero, pero estas nunca van a la comunidad.

Esto explica porque una ONG pillada y denunciada por ICBF tenía valorados nutricionalmente los niños con meses de anticipación.

He dicho y escrito muchas veces que para trabajar con los wayuu y las comunidades (en todo el país) en general, se debe trabajar de la mano con ellas, que hay que involucrarlas, que deben ser gestoras de sus propias soluciones, que deben asumir responsabilidades de sus niños, esto es un mandato de la constitución, los primeros responsables son los papas, las familias, la sociedad (en este caso la comunidad donde vive el niño), y el Estado.

Solo los que viven en los territorios, pueden y deben estar pendientes de sus niños, es imposible que una ONG (así sean la más altruista del mundo) con sede en Valledupar, Barranquilla, Bogotá o incluso Riohacha este pendiente de un niño localizado a cientos de kilómetros de distancia, y más en territorios como la media y alta guajira que son de difícil acceso.

Debemos dejar de ver estas actividades como simples contratos o convenios y verlos como herramientas para transformar realidades, es decir, que sean un medio y no un fin, porque a través de estos convenios o contratos se pueden articular muchas otras cosas y vincular muchas otras instituciones públicas y privadas para transformar las duras e inhumanas realidades del pueblo wayuu que se convierten a menudos en tragedias humanitarias.

Que las comunidades no están preparadas, que algunas han caído en casos de corrupción, ineficacia e ineficiencia, (desafortunadamente eso es lo que les hemos enseñado) puede ser cierto, pero eso no implica tirar todo al saco de la basura, hay que recomponer, hay que reorganizar, hay que mejorar, hay que cualificar, capacitar, enseñar, debemos reiniciar procesos, ese es el cambio de chip que promulgo, debemos hacer una autocritica.

No podemos seguir tratando a los indígenas como menores de edad, como incapaces, como una clase de seres humanos inferiores que requieren estar bajo el cuidado, control y tutela de un mayor arijuna, ellos son capaces y pueden darnos sorpresas, pero hay que apoyarlos, esa es la solución real, de lo contrario seguiremos en las mismas.

Contratar directamente con las comunidades no implica renunciar a la obligación de vigilar y proteger, esa función es innata e irrenunciable para el Estado.

Adicionalmente, contratar con las mismas comunidad, implica que se generará empleo a su interior, y si hay empleo, hay ingresos y si hay ingresos puede comer toda la familia, y ayudamos a reducir la miseria o pobreza extrema que en Manaure esta el 91% y en Uribía del 90% (fuente DANE Censo Agropecuario 2014).

La pregunta sería como garantizar que una organización indígena no sea picara y solo estemos cambiando de un ladrón arijuna por un ladrón wayuu.

Lo primero es que el operador sea indígena, y que viva en el territorio donde va a operar.

Definir con claridad los territorios geográficos, no entiendo como un operador atiende niños aquí, otros allá, pero no a los que están en medio porque esos están con otro operador, o como atiende unos niños, pero otros no, así no debe ser, debe haber homogeneidad geográfica y territorial en la zona de responsabilidad del operador étnico.

También debe implicar un pacto de responsabilidades, incluso con responsabilidades fiscales, disciplinarias y penales si fallan.

Hay muchas formas, una es contratar con las Asociaciones de Autoridades Tradicionales o Cabildos.

El Decreto Nacional 1088 de 1993, por el cual se regula la creación de las asociaciones de Cabildos y/o Autoridades Tradicionales Indígenas, señala en su artículo 2º  que son entidades de Derecho Público de carácter especial, con personería jurídica, patrimonio propio y autonomía administrativa.

Ahora bien, el problema es que no todas las comunidad forman parte de una Asociación, en este caso se pueden organizar  en Uniones Temporales de Autoridades Tradicionales y contratar como tales, siempre y cuando garanticen unidad territorial y cobertura global.

Aquí se puede trabajar de la mano con la Dirección de Asuntos Indígenas del Ministerio del Interior.

Estos procesos no serán rápidos, implica preparación, organización, capacitación, control y seguimiento (alistamiento), y debe ser concertado con los indígenas.

Un requisito adicional seria exigir el uso de GPS, solo se paga si se verifica que estuvieron en las comunidades y eso se verificar con el uso de GPS, porque el “track” o “rastro” que deja el GPS permite verifica el día y la hora en que fueron a un lugar, incluso el tiempo que estuvieron allí, además de soportes fotográficos, que pueden ser cargados a una página Web especial para seguimiento y control.

Finalmente, hay temas que afectan la prestación de servicios del ICBF pero que se salen de su competencia, como la falta de agua, energía eléctrica para conservar los alimentos, vivienda óptima para garantizar el bienestar de los niños, falta de vías, falta servicios de salud, o la pobreza extrema del núcleo familiar, que es competencia de otras entidades no solo nacionales sino regionales, departamentales y municipales.

Siempre me he hecho una pregunta: como se preparan alimentos sanos e inocuos si el agua disponible en la zona es de un jagüey, y es la única opción para preparar los alimentos, o con suerte un pozo artesiano o pozo profundo cuyas aguas son salinas o alcalinas o las dos cosas al tiempo, y que le queda a varios kilómetros de distancia?.

Como se garantiza el bienestar de los niños si viven en casas cuyas estructuras son más aptas para el ganado?, o como se garantiza derecho a la salud si en las zonas no hay centros de salud?.

Estas son sin duda alguna parte de las preguntas fundamentales que deben ser contestadas.

Estas son solo percepciones e ideas, están abiertas a la discusión por todos.

 
Mauricio Ramírez Álvarez
@mauricioadmpub

lunes, 2 de enero de 2017

WAYUU GESTORES DE SUS PROPIAS SOLUCIONES


 
Acabo el año 2016 con 88 muertes de niños por desnutrición, según fuentes oficiales, o con 103 muertes según registros de la Asociación Shipia Wayuu, niños más o niños menos, la muerte de un solo niño por causas asociadas al hambre es ya una tragedia, 88 o 103 es una hecatombe 100% injustificable en un Estado que se proclama como un Estado Social de Derecho.

Doy fe del esfuerzo de Cristina Plazas, directora del ICBF  por incrementar coberturas y llegar a mas lugares de los cerca de 18.818 km2 que tiene Uribía, Manare, Maicao, Riohacha y Albania y que comprende la región conocida como media y alta guajira y que en conjunto representa el 81% del territorio del Departamento, concentrando a su vez el 78% de la población, siendo la población rural étnica dispersa el 60% de la población del Departamento, sin embargo, pese a que disparo coberturas, estas aun están cortas por una sencilla razón, hay variables que el ICBF no puede intervenir por no ser su competencia, y que influyen profundamente en la crisis de los niños guajiros rurales e indígenas.

Cristina Plazas se encontró con una población cuyo número y ubicación se desconocía y aun se desconoce totalmente, realizó varios micros focalizaciones para ubicarlos pero no alcanzo a cubrir todo el territorio, es una labor titánica y extremadamente difícil.

De estas penetraciones a los territorios, permitió concluir que el País no entendía el territorio, y permitió evidenciar que la población estaba sumida en la pobreza absoluta (calculada recientemente por el DANE en 91%), extremadamente dispersa, afectada profundamente por el cambio climático, sin acceso al agua, a la educación y a las salud, sin fuentes de empleo, con una inseguridad alimentaria que hoy día puede ser superior al 70%, sin vías de acceso, y sin oportunidades para salir adelante.

Desde  el año 2013 cuando se iniciaron los primeros estudios que pusieron sobre el tapete la trágica tendencia de muertes sucesivas de niños a causa del hambre se pudo poner en evidencia que sencillamente el Estado y la Sociedad Colombiana no sabían que estaba pasando en La Guajira, o si sabían sencillamente miraban para otro lado, pese a que las cifras del SIVIGILA y del DANE mostraban estas tendencias pero que no tuvieron la fuerza suficiente para llamar la atención y generar las alertas en cabeza de las autoridades competentes ya sea el Ministerio de Salud, Presidencia, el Departamento, los Municipios, etc., porque sencillamente todos se habían acostumbrado a estas cifras y formaban parte más de las anécdotas de un territorio lejano a Bogotá, que un grave problema social y humanitario.

Causas de esta tragedia han sido muchas, sin embargo muchos buscaron quitarse la responsabilidad y echarle la culpa al otro en lugar de tomar las medidas necesarias para conjurar estas muertes sistemáticas, llegando al punto de pretender echarle la culpa a los papas y a la corrupción como únicos factores generadores de la crisis.

Responsabilidad de los padres, en cierto grado si hay, pero cuando una familia vive en la pobreza extrema, y a la cual se le niega toda oportunidad de desarrollo, hace que esta responsabilidad se atenué porque entra en juego responsabilidades de otros, ya sea  institucionales y sociales.

La corrupción, ciertamente ha tenido mucho responsabilidad, pero este fenómeno es el resultado de un sistema que nació y se desarrolló en medio de de un sistema político diseñado para ello. El ICBF estaba coartado por congresistas y grupos de poder en todo el país, era el negocio de pocas familias, con sofisticados sistemas para robar los dineros que iban destinados a los niños, sin embargo, aun si no hubiera existido corrupción, las muertes igual se hubieran dado porque sencillamente los recursos eran insuficientes y el Estado nunca entendió, y no lo ha hecho a la fecha, cual es la magnitud del problema.

Cristina Plazas me ha dicho en varias oportunidades que La Guajira es inviable, hecho que me niego a creer porque si eso fuera así, no habría más remedio que recoger maletas e irse. La Guajira no es inviable, tiene profundas dificultades, pero es en estos momentos cuando debemos mostrar de que estamos hechos y sacarla adelante.

 
Si La Guajira fuera inviable entonces el país entero sería inviable porque si en La Guajira ha habido y aún hay corrupción, a nivel nacional este fenómeno se multiplica por mil, mega escándalos, robos del sistema de salud, SaludCoop en total impunidad, Reficar, Interbolsa, Odebrecht y la Vía del Sol, mermeladas, una reforma tributaria que era y sigue siendo necesaria pero de fondo, pero que resultado en una modificación grosera que atenta contra los sectores más vulnerables, un ICBF que pese a los inmensos procesos de depuración que ha hecho su directora continua aun coaptada por grupos de poder, haría pensar que debemos cerrar el país e irnos para otra parte.

Colombia es viable, y la Guajira también, solo que debemos corregir muchas cosas, incluso la forma de pensar, y modificar las estrategias, porque es claro, muchas estrategias que se están usando actualmente no ha funcionado.

 
Debemos modificar estrategias de intervención de la problemática de las etnias de La Guajira, que ya no solo es del pueblo wayuu, sino que afecta también a los wiwas, koguis, arhuakos y kankuamos, no se pueden seguir interviniendo desde Bogotá y con ONG o Empresas de bolsillo, donde muchas veces sus reales dueños son funcionarios del mismo gobierno nacional o regional, se debe intervenir dentro de los mismos territorios, a través de las mismas organizaciones indígenas, porque ellas deben ser gestoras de sus propias soluciones y su propio desarrollo, pero el Estado debe darle las herramientas y los medios necesarios para lograrlo.

Pero antes que nada, es necesario que el gobierno nacional e incluso el departamental y municipal entiendan las realidades de las etnias, que entiendan el territorio, que entiendan las problemáticas y se comprometa a solucionarlas.

A Cristina Plazas le preocupa, y a mí también, que muchas organizaciones indígenas  han sido incapaces para lograr estas metas, y algunas han caído en procesos de corrupción, pero eso no justifica sacarlas de una y reemplazarlas por organizaciones externas, lo que se debe hacer es procesos de reingeniería, capacitación, reorganización y cualificarlas para que puedan asumir sus competencias correctamente.

Ellas son la solución a los problemas porque están en los territorios, viven allí, y conocen de primera mano sus problemas, hay que concertar con ellas.

Si algunas organizaciones han caído en malas prácticas es culpa del mismo Estado, no las preparara, no las acompaña, no las apoya, no les hace seguimiento, y ahí está la falla, hay que seguir trabajando con ellas, pero con acompañamiento permanente, porque el Estado no puede renunciar a sus obligaciones legales y constitucionales.

Los niños deben dejar de ser un negocio y convertirse en un propósito nacional.

@mauricioadmpub

viernes, 21 de octubre de 2016

PUEDE LA GUAJIRA DESARROLLARSE?


Porque es importante sacar adelante a los pueblos indígenas de La Guajira?

Las razones son muchas, unas que claramente no tienen discusión, por razones humanitarias,  porque se les están muriendo los niños de física hambre, porque padecen penurias en sus territorio que se les está desertificando aceleradamente, porque el Estado se olvidó de ellos, porque ni siquiera sabemos cuántos indígenas son y donde están, que por corrupción, que por desidia, etc., etc., etc., pero hay otras razones, también muy importantes, razones que seguramente si le interesaran a los que el tema indígena o la muerte de niños los tiene aburridos y es el tema del desarrollo social y económico o camino a la prosperidad.

Partan de un principio, si de acuerdo a estimativos del Departamento la población rural del Departamento superan a la población urbana, (las evidencias así lo señalan en una relación mínimo de 60% a 40%) y esa población rural mayoritaria presenta una pobreza multidimensional del 85.5% según el Censo Nacional Agropecuario 2014 (DANE), que quiere decir que de cada 100 personas 85.5 son pobres absolutos, y que de la población urbana,  quienes presentan una pobreza del 53%, con un significativo número de población indígena también viviendo en cinturones de miseria cerca a los cascos urbanos, nos lleva a preguntarnos: Cómo podemos hablar de desarrollo en estas circunstancias?.

La Guajira históricamente viene ocupando los últimos lugares en todos los indicadores sociales y económicos, y solo ocupa los primero lugares cuando la tabla de valores se invierte y el primer o segundo lugar son los más negativos, como por ejemplo las tasas de mortalidad infantil o materna.

En materia de Competitividad, la Guajira ocupa siempre el ultimo o penúltimo lugar,  según el DANE ocupa el segundo lugar en pobreza, aunque estoy seguro que ocupa el primero en realidad, dado que la población está mal censada, para el 2016 el DANE proyecta solo 280.000 indígenas cuando en realidad pueden ser más de 800.000, los cuales habitan territorios que presenta bajos niveles de desarrollo local, baja inversión privada, alto desempleo, cero desarrollo de infraestructura, y con una población totalmente dispersa, en fin, cifras nada alentadoras y que en lugar de atraer desarrollo lo que hace es alejarlo, o pregúntenle a una empresa si querría invertir en un departamento con estos indicadores, donde ni siquiera la ciudad capital tiene servicio de agua permanente.

Si queremos que la Guajira progrese, y por lo tanto que el mismo Caribe progrese, que halla desarrollo, que se genere oportunidades y empleo, y por supuesto ingresos, que se genere riqueza para todos, debemos sacar adelante a ese 60% de la población rural, dispersa, extremadamente pobre y en total riesgo social y económico, mayoría indígena, que pueden estar alrededor de los 800.000 habitantes reales de carne y hueso, donde la inseguridad alimentaria medida en el año 2010 estaba en el 59% pero que hoy puede estar alrededor del 85%.  Mientras esta población, que son seres humanos, que también son colombianos no avance hacia el desarrollo, el resto del territorio no podrá avanzar, porque es como una piedra, que en lugar de flotar te arrastra al fondo.

Como región Caribe y como Departamento de La Guajira, incluso como país, es impresentable que nos estemos desarrollando y que estemos creciendo económica y socialmente cuando un gran número de niños y mujeres se nos mueren de hambre.

Si somos inteligentes, podríamos convertir una amenaza en una oportunidad, los indígenas podrían dejar de ser un “problema” para convertirse en una “oportunidad”, solo tenemos que romper barreras culturales, sociales, económicas, políticas e institucionales, trabajar de la mano con ellos, empoderarlos para que sean gestores de su propio desarrollo con un enfoque étnico y diferencial.  Si como sociedad y como Estado somos incapaces de lograrlo, entonces sería recomendable hacernos a un lado y dejar que otros lo intenten.


Mauricio Enrique Ramírez Álvarez
Twitter @MauricioAdmPub